Siempre he creído que la honestidad es el valor más importante.
He sido, y todavía soy, abogado durante más de veinte años. Hace unos años, me formé en coaching en la mejor escuela de España: Innerkey. Hice un máster en coaching ejecutivo y transpersonal, y otro en coaching de equipos. También me certifiqué como coach ICF. Tenía claro que quería desarrollar esa profesión, pero, durante cierto tiempo, algo me paralizaba, había algo que no encajaba.
Al principio, pensé que era el miedo a cómo podría impactar en mi imagen de abogado «serio y corporativo».
Pero no era eso…
Lo entendí navegando por Internet. Y en redes. Bueno, algo de redes, porque casi no tengo. Fue viendo las publicaciones y el contenido de lo que ofrecen algunos profesionales del “desarrollo personal”: Reels, publicaciones cortas y adictivas, fomento de la compra compulsiva, mensajes empaquetados y vaciados de contenido de tantas veces repetidos, charlas y talleres performativos, llenos de forma y con poco fondo.
No fue solo Internet, también fue mi propia experiencia. He asistido a muchos talleres de liderazgo, soft skills, coaching de grupo, etc. pagados por los despachos donde trabajaba. Prácticamente nadie creía en ellos. Ni los que los contrataban, ni los que lo recibían y, las más de las veces, ni los que los impartían.
Pensando en todo esto, llegué a la conclusión de que no se puede vender desarrollo personal, serenidad y paz mental a través de mecanismos y formas que fomentan la ansiedad, la adicción y el mantenimiento de las cosas como están.
Bueno, más que no se puede, mi conclusión es que no es honesto hacerlo. Y como yo creo en la honestidad y la coherencia, me di cuenta de que lo que me había parado hasta entonces era que no me quería parecer a ese modelo. Que lo que veía en los que supuestamente debía imitar no iba conmigo. Eso no era yo. Y yo no me había formado como coach y mentor para terminar entrando en la misma rueda de incoherencias y deshonestidades de la que había huido unos años antes.
Por eso, decidí ignorar a los gurús y ser fiel a mis creencias.
Todos mis servicios respetan mi visión y creencias.
Mi credo
- Creo que todas las personas han nacido para algo, que tienen un propósito de vida.
- Creo que la felicidad es un estado de paz mental y serenidad.
- Creo que ese estado sólo se alcanza cuando conoces tu propósito y lo desarrollas.
- Creo que todos tenemos miedo. Lo que nos diferencia es quiénes, a pesar del miedo, se atreven, y quienes se quedan aterrorizados, parados, esperando la muerte.
- Creo que las soluciones no son mágicas, pero sí más sencillas de lo que parecen.
- Creo que cada uno tiene que hacer su camino por sí mismo. Los coaches y otros profesionales sólo ayudamos a que te atrevas a encontrarlo y a caminarlo.
- Creo que los procesos de coaching individual son una de las mejores herramientas para que encuentres y recorras tu camino.
- También creo que la escritura es una de las mejores herramientas para que encuentres y recorras tu camino. Por eso, creo y practico un coaching basado en sesiones individuales y en herramientas de escritura.
- Y creo y practico la honestidad y la coherencia. Nada funciona si tus acciones no son coherentes con tu propósito. Para predicar con el ejemplo, puedes ver mi Compromiso de honestidad.
Los cinco NOES
- No vendo a través de técnicas digitales que generen adicción y provoquen ansiedad.
- No busco la compra compulsiva. No toco tus fibras más sensibles ni tus miedos más primarios para conseguir que gastes dinero comprando algo que no no necesitas. No todos ni en todo momento necesitamos un coach o un mentor. Aclaración: quiero ganar dinero -no soy barato-, pero tengo reglas sobre el cómo-.
- No presto servicios en los que no creo. No hago procesos de coaching superficiales ni talleres diseñados para empresas que necesitan “gastar el presupuesto” o que sólo buscan cosas como que “los del equipo de ventas hagan un poco de team building entre ellos”. Trabajo para empresas, pero sólo si su enfoque y el mío están alineados.
- Mis talleres y sesiones no son performativos. No va con mi manera de ser. No me gustan los abrazos colectivos entre gente que no se conoce. No creo que la mejor forma de encontrar el camino y la paz sea exaltar a un auditorio -o a una persona- y buscar una manifestación catártica de emociones -a veces, muy fingida o sobreactuada-. La emoción -que no la emotividad exacerbada-, es clave, pero ha de ser una emoción profunda, interna, introspectiva, no un show que se parezca al intermedio de la SuperBowl.
- No baso mis servicios en la hiper optimización de la persona. No creo que el fin de todo ser humano sea aumentar su productividad profesional y personal sin límite. Si tu camino es crecer hasta el infinito, te ayudaré a conseguirlo. Si es otro, también lo haré.




